Entradas

Oh Borges - José Antonio Yepes Azparren

Oh Borges Por entre el tiempo enorme camina incontenible entre los barrotes del libro el tigre de Bengala y su fulgor El infinito y el oro relumbran en su piel por Dios labrada Entre las cuatro paredes su humillada furia inventa un laberinto: barrotes en sucesión infinita son su triste y sordo destino En la obligada mansedumbre ruge hermoso como todo lo vivo y lo que apena ¿metáfora de qué será en la ardua página el fulgor del tigre? José Antionio Yepes Azparren 

La casa - Ramón Palomares

La casa Eternamente advertidos: No permanecerías más, casa. No tendrías más tus horcones en tierra. No estarías como asentamiento de tierra. La casa estaba girando, girando, igual que viento; cargada por aves. Por las rojas gallinas, el gallo de cola extensa y azul, las perdices mínimas en la hierba, los cardenales de encanto. Toda removida la casa. Desprendiéndose de la tierra, subiendo, con alas, con vuelo. Y lentamente, igual que alzada por un bebedor. Su techo dando al muro del cielo, sus paredes para el límite de la luz. Igual que el rapto de una mujer arrancada de su asiento por un jinete celeste. Contra rayos hurgando hacia arriba; bella en su vuelo como si se asentara con lentitud. Halada por aves, huye. Sus piernas más nunca aquí. Asciende ligera, cruzando el sol, internándose como un cuchillo, como la piedra que rompe las telas al día. Extraños penetrarán su zaguán, pero si palpan sus piedras se volverán perros, si tocan su zócalo se tornará...

Poemas 5, 49 y 94 (Sé) - Luis Alberto Crespo

5 Pero no leas lo que he escrito es superficie tortuosa de motivos usados pausas que fueron vanidades pretensiones tachadas puntos suspensivos en lugar de una vida de provecho pude escribir algo mejor en verdad     lo lamento por ejemplo la seda de la palabra foulard un asunto con una copa en tu boca y su brasa sin llama para arder juntos no esto negro sobre blanco donde nada quiere vivir. (p.8) --- 49 Sobre los tejados yo alcanzaba la eternidad como las nubes tenía la cabeza en otra parte y me gustaba que ellas me olvidaran terminaba un largo viaje cuando cruzaba el patio pero ahora apenas abro la puerta la carretera pasa de un cuarto a otro se despide de la casa que en esta casa dejó de ser No sé dónde está pero piénsala le robaron el nombre y el lugar hoy es algo y algo es mucho de verdad es mucho es mucho. (p.52) --- 94 Donde estás es ético no es país nos asignaron derrumbes quebrantos nos obligaron...

Mudanzas - Zakarías Zafra

Mudanzas Si hemos llegado a un lugar sin nombre si la palabra que nombra se mudó primero si la ciudad se fue y se llevó el asentamiento ¿cuál será nuestra morada? El beso, la sangre, la asfixia, la roca, la perplejidad. Zakarías Zafra

Borges I - Freddy Castillo Castellanos

Borges I Cuando yo me paseaba por las Ramblas y era culto, sabio, insolente en herejías, no me fijaba en el otoño, otras lumbres marineras me importaban: Borges, página 19, Alianza Editorial, Montse de vez en cuando y la lluvia esa cortina de siglos empeñada en hablarme en catalán. Cuando doblaba la esquina (o la página) me lo encontraba siempre con asombro, puestos los ojos en la esfera, gemía, ya en Urquinaona o en el puerto. Argos, le gritaba, argos yo era el libro. Freddy Castillo Castellanos (tomado de la página 234 de la Antología de la Poesía Universal del Estado Lara de José Antonio Yepes Azparren).

Nombres - Rafael Cadenas

Nombres Te llamas hoja húmeda, noche de apartamento solo, vicisitud; campana, tersura y lascivia, ingenuidad, lisura de la piel, luna llena, crisis, oh mi cueva, mi anillo de saturno, mi loto de mil pétalos, Eufrates y Tigris, erizo de mar, guirnalda, Jano, vasija, tórtola, S. y trébol, ovípara, uva, vellocino y petrificación; podrías llamarte... pero tu nombre es lecho, lavamanos, dentífrico, café, primer cigarrillo, luego sol de taxi, acacia, también te llamas acacia y six      pi em -em- o half past six o seven, cerveza y      Shakespeare y vuelves a llamarte hoja húmeda, noche de        apartamento solo día tras día, sí, tienes tantos nombres y no te puedo llamar, todo tan absurdo como esas mañanas sin amor que el        espejo de los baños recoge y protege, todo tan desoladamente inabordable, todo tan causa perdida. Rafael Cadenas, de Falsas maniobras (y en...

La negritud de un lejano caballo

La negritud de un lejano caballo La negritud de un lejano caballo ha traspasado mi temblor nocturno he sostenido mi espinazo apenas con la soga de un corroído recuerdo el sueño se erige sobre mis ojos como un oráculo de muerte mi rostro huye le he tramado una terrible artimaña he tocado el hueso del grito y heme aquí lavando mis senos con el agua turbia de la boca de los lobos Arrastro mi desespero mi desconocimiento estoy en el umbral de una tentadora puerta me hallo ante el túmulo de luz salvaje me prometo habitar las carnes rotas me prometo el cuerpo me prometo abrir la cáscara andrógina             ser mujer-hombre             lamer y lacerar un solo vientre. Ser mi hija y mi madre             parir entre el moho reluciente cabezas y olvidarlas.             Olvidarme             Habitarme de forma absoluta y luego a...